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Municipalidad de El Espinillo

La localidad de El Espinillo se encuentra ubicada en el departamento Pilagás de la provincia de Formosa. Está ubicada sobre la margen sur de la ruta nacional Nº 86, en el km 94. 

Acerca de la ciudad

Existen dos vías de acceso a El Espinillo desde la ciudad capital de Formosa: por la ruta nacional Nº 11, que empalma en Clorinda con la ruta nacional Nº 86 (recorrido total de 208 km), y por la misma ruta nacional Nº 11, que empalma a su vez con la ruta provincial Nº 2, y esta con la ruta nacional Nº 9 (recorrido total de 170 km).

Clima
Pertenece al subtropical, con marcada acentuación de la temperatura en el verano, estación que se anticipa y alcanza una duración aproximada de 8 meses. La temperatura anual media es de 23 grados, siendo la media máxima de 29 grados y la media mínima de 17 grados.
El promedio anual de humedad es del 67 %; predominan los vientos del norte y el noreste en el verano, y del sur y sudeste en el invierno. Son de escasa velocidad, entre 7 y 10 km por hora de promedio anual. Son frecuentes los cambios bruscos en la dirección de los vientos, que producen descenso de la temperatura y lluvias. Los meses más lluviosos son los que van de octubre a marzo y la media anual es de mil a mil quinientos milímetros.

Suelo
Perteneciente a la llanura chaqueña, predomina el tipo de humus arenoso. Encontramos también suelos con altos índices de arcilla.
Los terrenos libres de vegetación presentan habitualmente un desnivel de noroeste a sudeste, dirección que siguen los principales cursos de agua.
Por el extremo norte del pueblo corre el riacho Porteño, el cual provee a la localidad de agua potable y para obras de riego. Es por eso que las variaciones en su caudal, relacionadas con los deshielos producidos en las alturas cordilleranas y altiplanos bolivianos, son seguidas con especial atención por los pobladores.
La localidad está rodeada por dos grandes esteros, como el embalse Pigho, Pigho Chico, Coinack y otros.
Al sudeste nace el riacho He Hé, que pese a encontrarse a solo unos 7 km, no influye en la actividad económica de esta.
Al norte, a unos 18 km de distancia, se ubica el río Pilcomayo, que sirve de límite con la República del Paraguay. Sus aguas salobres no presentan mayor utilidad para el desarrollo agropecuario de la zona.

Flora
Por pertenecer al clima subtropical, la flora es rica y variada. Existen grandes extensiones de terrenos cubiertos totalmente con diversas especies de palmas, entre las que se destacan la “blanca” y la “colorada”.
Las masas boscosas se presentan en forma de isletas. También masas denominadas en galería, es decir, que se presentan bordeando los cursos de agua de riachos y ríos.
Las especies más difundidas son: algarrobo blanco, algarrobo negro, palo borracho, quebracho colorado, algarrobillo, lapacho, palo santo, palo blanco, ceibo, guayaibí, espina de corona, vinal, tala, timbó colorado, tatané, espinillo, aromito, etc. También se encuentran en profusión camalotes.
El caraguatá es otra especie ampliamente difundida que crece al amparo de las formaciones boscosas.

Fauna
Las variadas especies animales que se encuentran en el lugar son propias del clima subtropical y habitan los montes bajos; son características de la zona. Citaremos entre los más comunes a los siguientes: tatú, jabalí, monito, corzuela, coatí, oso hormiguero, cuis, carpincho, tapir, conejo, morito, zorro, carancho, etc.
Uno de los rasgos típicos del lugar lo constituye la abundancia de reptiles: culebra, curiyú, yarará, coral, falsa coral y falsa yarará.
En las lagunas y esteros encontramos el yacaré, variadas especies de batracios y diversas aves de ribera, como garza, tucán, loro, pájaro carpintero, etc. Aves rapaces como carancho, búhos y lechuzas. Aves coloridas como colibrí, pechirrojo, cardenal, benteveo, canarios y muchos más.
Entre los artrópodos transmisores de enfermedades tenemos abundantes mosquitos, arácnidos varios, vinchucas, etc.

Historia
Poblaciones indígenas

A fines del siglo XIX, poblaban las zonas aledañas a la localidad de El Espinillo diversas tribus de indígenas.
Puede afirmarse que la gran mayoría pertenecía a diversas tribus tobas y matacos.
Refiriéndose a ellos, cuenta el doctor Esteban Laureano Maradona que se trataba de hombres de complexión atlética, erguidos y musculosos, de piel cobriza, cabellos renegridos y lacios; se caracterizaban por el rostro ancho, frente deprimida, nariz achatada y pequeños ojos negros.
Eran de naturaleza nómada, estando sus movimientos regidos únicamente por la necesidad de asegurar su subsistencia a través de la caza y la pesca.
Entre desplazamiento y desplazamiento erigían su toldería a orillas de ríos y lagunas. En sus obras empleaban arcones y ramas en la construcción de sus viviendas; luego las recubrían con pieles y hojas de palmeras y harapos, constituyéndose en conjunto una ranchada. Así permanecían hasta que buscaban lugares más apropiados para la caza y la pesca; luego decidían marcharse, o bien cuando ocurría una desgracia familiar y moría algún indígena, abandonaban el rancherío quemándolo para destruir el mal espíritu, conforme a sus creencias.
La familia era generalmente monogámica. Los hombres salían en busca del sustento diario, basado principalmente en carne de animales silvestres. La mujer, un poco más sedentaria que el hombre, se ocupaba regularmente de los quehaceres domésticos y de los niños. En ocasiones se ocupaba de la agricultura, dejando la caza y la pesca en manos del hombre.
Es importante destacar que los tobas y también los pilagás constituían los agrupamientos indígenas de la región más susceptibles al progreso.
La evolución a través del tiempo y el contacto con otros medios sociales hacen que sea muy difícil reconocer hoy a sus descendientes.

Las primeras exploraciones
Los primeros intentos de población de la zona se realizaron en el siglo XVI. Los conquistadores españoles supieron que el río Pilcomayo los llevaría a la legendaria sierra de la Plata, ubicada en la actual Bolivia. Así fue como trataron de remontar ese río, que pasa a solo 18 km de El Espinillo: Sebastián Gaboto en 1528, Juan de Loyola en 1537 y Chaves en 1545.
A través de los años fueron muchos los que exploraron el Pilcomayo y que intentaron el reconocimiento del estero Patiño. El primero en tener éxito fue el entonces teniente de navío Valentín Freilgerg, quien en 1884, en los vaporcitos Explorador y Atlántico, pudo remontar el río hasta la desembocadura del Dorado.
En cuanto al lugar preciso en que se estableció el pueblo, existen referencias de que en 1900 los cazadores que comerciaban con los indios habían abierto un camino que transitaban en sus frecuentes viajes entre Clorinda y el estero Patiño. También los misioneros franciscanos, establecidos en Misión Tacaaglé desde 1900, cruzaban reiteradas veces en sus viajes a Clorinda.

La Misión Tacaaglé
El decreto firmado el 13 de julio de 1900 por el entonces presidente Julio Argentino Roca disponía la autorización pertinente para que los misioneros franciscanos del colegio de la Merced de la provincia de Corrientes fundasen una misión y colonia aborigen en el territorio de Formosa. Nace así la primera población de la zona: la Misión Tacaaglé.
Cuenta entre sus servicios una oficina de correos, Registro Civil, parroquia, carpintería, herrería, albañilería, etc., y la importancia que alcanza como único centro poblacional organizado determinó que se la designe cabeza del departamento Pilagás por decreto del 20 de octubre de 1915, suscripto por el entonces presidente Roque Sáenz Peña, modificatorio del fechado el 19 de mayo de 1904, que dio origen a la actual división política de la provincia.
La zona se desarrolla muy lentamente. Debido a la proximidad con la República del Paraguay, a 20 años de su fundación solo se utilizaba en ella dinero paraguayo. En 1930, un censo local daba un porcentaje del 95 % de paraguayos sobre el total de la población.

Primeros pobladores
En 1878, los señores Bouvier y Nougués obtuvieron en concesión precaria del Gobierno argentino 12.000 ha de territorio sobre la margen derecha del río Paraguay, a 45 km de Asunción y frente a Villeta; allí fundan la colonia Bouvier. En 1892 instalan un importante ingenio azucarero con radicación de colonos franceses y alemanes.
En 1899, Luciani de Bordeaux, administrador de la mencionada colonia, viajó a su país natal, Francia; allí se encontró con don Enrique Jojot, oriundo de Lorena, y lo convenció de venir a América, instalándose en Bouvier con toda su familia.
Las grandes inundaciones de 1904, que arrasaron con todas las plantaciones, iniciaron la paralización del ingenio, que culminaría con la venta de todas sus maquinarias, transformándose desde entonces en una zona exclusivamente ganadera.
Es entonces por esa causa y en ese año que los Jojot y otros colonos buscan nuevos horizontes para desarrollar sus actividades en forma independiente. La búsqueda los lleva a un paraje del que tenían conocimiento por ser punto en común entre quienes transitaban desde Clorinda hacia Misión Tacaaglé. Fue así que, después de reconocerlo, se instalaron definitivamente entre los meses de septiembre y octubre de 1905.
A este primer asentamiento le siguen otros pobladores provenientes de la ciudad de Clorinda, muchos de ellos amigos personales de la familia Jojot: León, Julio, Edmundo, Emilio, Eloísa, Enrique y Augusto Jojot. En breve lapso de tiempo fueron seguidos por Emisario Torres, Alfonso Chir, Carlos Zechi, Eugenio Didelon, Vicente y Gabino Barreto. Todos ellos llegaron a este paraje dando origen a la actual localidad de El Espinillo.
Los datos consignados fueron obtenidos de antiguos residentes que dieron testimonio de estas informaciones.

Evolución demográfica
A las primeras radicaciones siguieron otras, cada vez más numerosas, que con el correr del tiempo compondrían la planta urbana de la localidad. Debido a las actividades netamente ganaderas que desarrollaban los primeros pobladores, en principio no puede hablarse de pueblo o localidad, sino de colonia.
En el año 1931, El Espinillo era solamente un grupo de 20 a 30 casas diseminadas en un amplio radio.
Para ese entonces encontramos ya radicados en el lugar, aparte de los primeros pobladores y sus descendientes, a Leopoldo Bogado, Manuel Ferreira, Juan Zárate, Prudencio Gómez, Eusebio Monjes, Domingo Civeta, Eudoro Vargas, Floriano Cosentino, Francisco Robert, Marcos Morínigo, Luis Montenegro Paiba, María Chir de Torres, Juan Bobadilla y algunos otros pobladores.
No existen registros demográficos de aquel entonces y los datos estadísticos disponibles se circunscriben a guarismos globales correspondientes al departamento Pilagás.

Origen del nombre Espinillo
En el año 1931, los pobladores Carlos Zechi y José Fernández Cancio relataron al director de la Escuela Nacional Nº 41, don Luis Montenegro Paiba, la siguiente versión del origen del nombre de El Espinillo.
En el año 1914, al ser mensurado este territorio, el ingeniero encargado de estos trabajos había tendido campamento al pie de una planta de espinillo. Terminados los trabajos y levantado el campamento, dejó olvidado al pie del árbol un fajo de papeles. Un indio toba, en sus andanzas por el lugar, encontró la documentación olvidada. Este, al encontrar los papeles, se apoderó de ellos con el propósito de entregarlos. Al hacerlo, le preguntaron dónde los había hallado, a lo que respondió: “al pie del espinillo”.
Desde entonces, y como recuerdo, se colocó una tablilla con la leyenda “Espinillo”, nombre que fue primero del lugar y que se fue extendiendo con el transcurso del tiempo.
El árbol se erigía junto al camino carretero y muy cerca de la casa de don Carlos Zechi, hoy propiedad del señor Rómulo Maragna, luego de haberlo sido de Julio Peña. Cuando fue redactado el trabajo (23-09-31), ya no existía.
No falta quien afirma también que la denominación se origina en que los viajeros que recorrían desde Clorinda hasta la ex Misión Tacaaglé solían hacer un alto en el camino bajo los numerosos espinillos que abundan en la zona, por lo que con el tiempo el paraje fue conocido con tal nombre.

Su denominación oficial: El Espinillo
Cuando el 30 de abril de 1954, por disposición Nº 415 (Expte. Nº 42.157/54) del director general de Tierras de la Nación, capitán de navío (R.A.) D. Jerónimo Costa Palma, se aprobó la mensura practicada por el agrimensor don Salvador M. Iriarte para trazar un pueblo en el paraje denominado El Espinillo. En el art. 3 de la disposición se decía: “Iníciese la gestión pertinente para que, por el Ministerio del Interior, se designe oficialmente el pueblo trazado”.
La provincialización del territorio nacional de Formosa, efectuada por ley Nº 14.408 del 28 de julio de 1955, delega esa autoridad en las nuevas autoridades provinciales.
La Dirección General de Tierras, por Expte. Nº 17.029/61, solicita al Poder Ejecutivo provincial que se designe la denominación oficial correspondiente a la localidad conocida como El Espinillo. Finalmente, corresponde al comisionado federal interino, Cnel. Augusto Guillermo Sosa Laprida, asignar por decreto provincial Nº 64 del 4 de mayo de 1962, en forma oficial y definitiva, la denominación de El Espinillo a la localidad que actualmente lleva su nombre.

Autoridades

D. David René Baez
Intendente de El Espinillo